A veces tengo una canción para recordar
O en el brillo de la luna te puedo imaginar
Sueños de amor, sueños de libertad
Hoy no hay nada, nada me hace pensar
Solo puedo suponer sin prejuzgar
Que estás sola esperando…un par de labios
Tres besos y diez caricias, una copa, una mirada
Y el guiño cómplice para soltar tu cuerpo desnudo
Despojada de ropas, temores y más
El sexo no está pendiente ni está pensado, solo se da
Sin palabras, a media luz, sin tiempo
Quisiera en tu cuerpo poder sembrar
Semillas de ternura, susurros amorosos de locura
Divagar eternamente en tu hermosura
Hasta perderme en la planicie de tu abdomen
Donde hierven los deseos a borbotones
Pero hoy no hay nada, nada que me haga pensar
Que otra mujer puede ocupar tu lugar
No porque seas única, sino porque eres especial
No sé tú que tan sola estarás
Yo solo estoy escribiendo esto
Esto que me pasa cuando no hay nada para recordar
Más que en el brillo de tus ojos
En el fuego dulce de tu lengua
Donde enceguecido, me quiero quemar.
Char…libre, sin registro
A veces la soledad es nuestra compañera, preferible a un amor que no es lo que se espera, ese amor de complicidad y ternura, donde se bebe en sus almas, pasión y locura.
ResponderEliminarCuando se amen las almas, siempre existe el recuerdo, el presente, el ahora, de disfrutar lo bello.
Tus letras y las mías a veces muestran la inconformidad de los que buscamos más allá que un sexo vacío.
Tus letras cada vez son más profunda y eso me alegra.
P.D: Parece va mejorando la situación aunque va el comentario por segunda vez, pero como dice el poeta:
A fuerza de golpe, fuerte.
Mi abrazote, Char y una linda semana.
Un gusto leer tus letras, cuando sembramos semillas de ternura recogemos el mejor fruto...el amor.
ResponderEliminarAbrazos. Te sigo