Dicen que la veía sonreír dulcemente,
nadie sospechaba que lloraba demasiado.
Nunca dijo la causa, aunque sus ojos gritaban el nombre de él
Ella lo tomaba de la mano, casi como acariciando
lo miraba fijo como escribiendo el significado del amor.
Ella jamás demostró que haya una pizca de desamor.
Ella se veía tan dulce, tan ingenua, tan ángel.
Lo amaba, lo amaba mucho, sin pudores,
ella lo adoraba...
sin saber que lentamente le rompía el corazón,
día a día, noche a noche,
en cada ausencia, en cada silencio
con cada capricho, con su tramposa inocencia.
El amor no duele, el amor a veces te rompe
y es hermoso mientras no te das cuenta.
Lo que viene después, ya lo conoces.
Vas a tu biblioteca y te enamoras de los libros.
Cuando crees que todo pasó, que el tiempo apagó el incendio
Se te da por escribir, y comienzas a sangrar letras disfrazadas
Te conviertes en una trama textual desconocida, pero latente.
Comienza otra vez a destrozarse lo reparado,
Comienzan a desparramarse los pedacitos del amor remendado.
Char®







