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viernes, 7 de enero de 2011

Viceversa (benedetti)

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

jueves, 6 de enero de 2011

FETICHISMO BRAGAS Y MÁS...

Sentada al borde de la silla, dejaba ver sus bragas tan rojas como su sinuoso vestido. Había advertido que el amor era cosa del pasado, de hace muchos años, tantos como la humanidad tarda en reproducirse y más aún.
Señalaban sus ojos la estirpe escrita en el primer libro, el castigo al que la querían someter y la dulzura con que untó los pies de su hombre más de una vez. Ella que expulsó demonios de su cuerpo y que adulteró la fidelidad momento tras momento, recuerda sólo a uno, el que la creyó entera de toda entrega.
Y así fue. Sabía que la llamaban de diferentes maneras, porque así lo quiso, porque así lo pergeñó. Sus ojos giraban en imágenes borrosas y escupía herrumbre ennegrecida. Acarició sus caderas como miel viscosa. Esas mismas que ansiaban recorrer otra vez el camino hacia aquellos brazos, hacia  aquél púlpito carnal, hacia la restauración de la sangre agolpada y el vuelo del goce en los cielos.

Se erizó y burló la transpiración de sus pechos. Esperaba seguir el sendero de pezones erectos y saliva blasfemante entre sus piernas. La mueca de su boca frente al espejo, le demostró que su ingenuidad almística se había atorado en el pasado. Ya nada era calma en su torrente.
Se acordó que faltaban tres clavos para la empuñadura de su picaporte de madera y quedó perdida en una atmósfera de tinieblas. Sus años no existían, habían desaparecido de un plumazo para su suerte. Así era bella, lo suficiente para poder elegir seguir cogiendo (follando) con los sicarios de dios y regurgitar en sus rostros, las desdichas escritas y reproducidas por todos los vientos.

Escribo sonetos (autor desconocido)

Escribo sonetos Escribo sonetos sin contrabandos sin culpas, desidias o desengaños los plasmo en el alma de tus ojos en la luz de amor y tus antojos Te complace, te toco, te embromo, me luzco en el poema que somos bailamos el MENUET de los amantes catorce líneas por once instantes Romántica dama, baila conmigo los versos de antaño de corte fino, tú la princesa y yo el plebeyo Dirán; loco, poeta, desfasado pero en estas ansias del pasado seré para ti el verso más bello.
Escribirte Juego pictórico que me seduce encantando entre piques y dulces de mágicas prosas, versos picaros, en labios de sal y sueños pájaros Vicio de almohadas coloradas, savias internautas de tibia hada, besos dóciles aunque prestados y voces al viento por tus costados
Escribirte, por necio o por hechizo, vivirte sin consentido permiso en mis perradas de cristales rotos es mi modo insulso, vil y loco de tenerte en mi ser copulada y entre mis líneas te leas tatuada.
 Leerte ese atrevimiento tuyo, el mío desvanece el sueño y el hastío devorando mis ojos por desnudez en sabanas sudorientas de papel .
Ese descaro de ternura impía roba aliento y da energía en las cremalleras que enmarañan coplas confesas de camas extrañas.
Leerte mujer, que placer insano usurparte en poemas profanos, pulir tu cuerpo en propias palabras.
Leerte poeta, cual te supiera entre mis labios y en tu poema de acordes sexuales en mi sonata.  Umbral el perfume en mi boca, tu cuello tu espalda a mi pecho untado la música aun soñando, despierto y a mitad de noche, el viejo cuento.
Tu sereno me escurre tibieza mi aliento te peina acompasado en la oscuridad habla tu belleza y entre tus piernas, acomodando.
Despiertas de un no a luego quizás un verso tras otro es un poema que mis manos te visten de humedad.
Vístete despacio, no tengo prisa mójate con lo que vale la pena y siente el soneto en tu umbral.  Sátiro de corridas en los azules bosques por manos y apetitos, perseguida te tiendes en el suelo sin más toques que entregar tu cuerpo a mi poesía.  Bebo tus besos, devoro tu fruto, por adeudo de Baco me arrebato y en tus labios de ninfa me confundo ante la envidia de píos y beatos.
Te cabrioleo danzas descarriadas yaciendo versos, savias y cornadas como un sátiro en plenos ritos Me adentro subyacente en tu templo, enciendo con mi lengua tus inciensos y extasiamos la psiquis de los mitos - - - - - - ¡Perdón, perdón, perdón! Tengo ganas de hervir por la lengua disolver tus cadenas en salivas subirle el tono a tus rencillas y tragar las lágrimas de tus piernas.
Me muero por tus sonrisas violentas en terremotos de azafrán y seda por caminos viejos darte la vuelta y pisar tus uvas a cámara lenta prensar tu maquiavélico gatillo sacarle dos filos a tu semilla buscarte un problema sin solución y por ser tan zalamera conmigo cuando no te quede otra salida detenerme hasta que pidas perdón.

Con orgullo y buen recuerdo de mi ciudad.

Cuando me muera,
cuando mi corazón se vuelva pájaro
al otro lado de un mar sin sueños,
vendrá la luna sobre el campo abierto
a prenderme la cruz de su tristeza.
Cuando me duerma,
cuando mi corazón se forme crisantemo,
vendrán los grillos bajo el cielo puro
con su cansina música de cuerdas.
Cuando me calle,
cuando ancle el buque de mi vieja pena
en la bahía azul que me enamora,
vendrán las golondrinas del verano
para darme quizás su enhorabuena.
Cuando me olvide,
cuando se canse de latir mi pulso,
en un octubre denso de violetas,
vendrá a contarme el viento de la tarde
una canción que ya no me despierte.
Cuando me vaya,
cuando tus ojos vengan a decirme
un transparente adiós que ya no duela,
desde otro cielo claro y luminoso
te miraré con mi mirada nueva.
                                                    (Por: Mario Nestoroff)
                                                  
Nombre y Apellido Mario Nestoroff 
Nacimiento 21.08.1936
Fallecimiento 21.08.1980
Origen Chaco, Argentina 
Ámbito Local
Categoría Humanidades 
Síntesis Destacado poeta breñense.

Biografía: Nació en Las Breñas, Chaco, el 21 de agosto de 1936, hijo de búlgaros, su padre Pantaley Nestoroff, y su madre Sara Panoff.
Nació “a la luz de una lámpara” como su pueblo Las Breñas. Allí su padre tenía una fonda. Su hermana petra y él, únicos hijos, cursaban la escuela primaria en esa localidad y Pcia. R. S. Peña. Ella siguió la carrera docente y él se fue a Concepción del Uruguay, Entre Ríos, para ingresar en el Colegio Nacional “Juan José Urquiza”, famoso instituto de enseñanza secundaria, donde integró “La Fraternidad”, asociación de internados de todo el país.
El único asidero que atravesó su existencia era el fervor a la poesía. Escribía aun en las servilletas de algún bar. Cuando no tenía pluma, se elevaba entre grupos de estudiantes, público noctámbulo de los bares o las esquinas y en voz alta, recitaba sus poesías o improvisaba prosas. Se lo recuerda con su desconcertante sensibilidad y alma bohemia.

miércoles, 5 de enero de 2011

Quiero

Quiero que me oigas, sin juzgarme.
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mí, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mí.
Quiero que me cuides, sin anularme.
 Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mí.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mí.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten, que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas, que hoy, hoy puedes contar conmigo.
Sin condiciones. (jorge bucay)

Estarán en mí

Pase lo que pase, vivirán en mí sus cuerpos.
Y ese  ondeante ejercicio del  amor,
sensible, frágil como la fronda apenas enroscada
del helecho en espiral en los bosques recién dorados por el sol.
Amplios, tus muslos, viajeros nobles y generosos
donde mi rostro entero se hunde una y otra vez...
La sabiduría y la inocencia de esa morada tuya
descubierta para mi lengua... En mis labios,
el ritmo tembloroso e insaciable de sus pechos...
Veo sus manos en caricias, firmes, protectoras,
descubriéndose, e invitando a mis labios a la danza lenta
Mis manos no alcanzan para llegar a ambas,
Allí donde están ansiosas esperando
En las bahías húmedas de miel.

martes, 4 de enero de 2011

Canto a mi mismo. (fragmento) Walt Whitman

Déjame ser...

Brisa de noche fresca
Que penetras poco a poco
Que te siento y se acrecienta
En mi cuerpo y en mi todo
Como agua de rosa fresca

Rocío de aroma único
Que perfuma sin quererlo
Te apoderas de mi mente
Y me robas sentimientos
Dejándome desnudo el corazón en silencio

Cruel dama que emergiste de la nada
Que me miras con ojos de estrellas
Sin decir palabra alguna
Me enamoras, me seduces y me besas
Palpas mi ser entero sin dejar ni una huella

No dices nunca nada, ni siquiera una seña
Sabes que estás dentro de mí
Y por eso jugueteas
Sin piedad y sin saber, que el amor duele cuando entra
Que sabe a sufrimiento con gusto de mujer sedienta

Deja que pueda decirte
Que no sabes con qué juegas
Deja que tan solo muerda tus labios
Y acaricie tu entrepierna
Que bebas de mí tu sed, que colmes tu placer de hembra

Dame tan solo una oportunidad
De poder ser tu hombre, tu amante, tu todo
Dejarás suspiros volando al viento
Y cerrando los ojos sentirás muy dentro
El placer del amor ansiado,
El pecado, lo impensado, la lujuria, tu juego, mi todo.
                                                      Ch.el.Do.

lunes, 3 de enero de 2011

CUANDO SE DEJA DE QUERER

Se deja de querer, y no se sabe
por qué se deja de querer:
Es como abrir la mano y encontrarla vacía,
y no saber, de pronto, qué cosa se nos fue.
Se deja de querer, y es como un río
cuya corriente fresca ya no calma la sed;
como andar en otoño sobre las hojas secas,
y pisar la hoja verde que no debió caer.
Se deja de querer, y es como el ciego
que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren;
o como quien despierta recordando un camino,
pero ya sólo sabe que regresó por él.
Se deja de querer, como quien deja
de andar por una calle, sin razón, sin saber;
y es hallar un diamante brillando en el rocío,
y que, ya al recogerlo, se evapore también.
Se deja de querer, y es como un viaje
detenido en la sombra, sin seguir ni volver;
y es cortar una rosa para adornar la mesa
y que el viento deshoje la rosa en el mantel.
Se deja de querer, y es como un niño
que ve cómo naufragan sus barcos de papel;
o escribir en la arena la fecha de mañana
y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.
Se deja de querer, y es como un libro
que, aun abierto hoja a hoja, quedó a medio leer;
y es como la sortija que se quitó del dedo,
y sólo así supimos que se marcó en la piel.
Se deja de querer, y no se sabe
por qué se deja de querer….
José Angel Buesa

500 noches y 19 días

Lo nuestro duró
Lo que duran dos peces de hielo
En un güisqui on the rocks,
En vez de fingir,
O, estrellarme una copa de celos,
Le dio por reír.
De pronto me vi,
Como un perro de nadie,
Ladrando, a las puertas del cielo.
Me dejó un neceser con agravios,
La miel en los labios
Y escarcha en el pelo.
Tenían razón
Mis amantes
En eso de que, antes,
El malo era yo,
Con una excepción:
Esta vez,
Yo quería quererla querer
Y ella no.
Así que se fue,
Me dejó el corazón
En los huesos
Y yo de rodillas.
Desde el taxi,
Y, haciendo un exceso,
Me tiró dos besos...
Uno por mejilla.
Y regresé
A la maldición
Del cajón sin su ropa,
A la perdición
De los bares de copas,
A las cenicientas
De saldo y esquina,
Y, por esas ventas
Del fino laina,
Pagando las cuentas
De gente sin alma
Que pierde la calma
Con la cocaína,
Volviéndome loco,
Derrochando
La bolsa y la vida
La fui, poco a poco,
Dando por perdida.
Y eso que yo,
Paro no agobiar con
Flores a maría,
Para no asediarla
Con mi antología
De sábanas frías
Y alcobas vacías,
Para no comprarla
Con bisutería,
Ni ser el fantoche
Que va, en romería,
Con la cofradía
Del santo reproche,
Tanto la quería,
Que, tardé, en aprender
A olvidarla, diecinueve días
Y quinientas noches.
Dijo hola y adiós,
Y, el portazo, sonó
Como un signo de interrogación,
Sospecho que, así,
Se vengaba, a través del olvido,
Cupido de mi.
No pido perdón,
¿para qué? si me va a perdonar
Porque ya no le importa...
Siempre tuvo la frente muy alta,
La lengua muy larga
Y la falda muy corta.
Me abandonó,
Como se abandonan
Los zapatos viejos,
Destrozó el cristal
De mis gafas de lejos,
Sacó del espejo
Su vivo retrato,
Y, fui, tan torero,
Por los callejones
Del juego y el vino,
Que, ayer, el portero,
Me echó del casino
De torrelodones.
Qué pena tan grande,
Negaría el santo sacramento,
En el mismo momento
Que ella me lo mande.
Y eso que yo,
Paro no agobiar con
Flores a maría,
Para no asediarla
Con mi antología
De sábanas frías
Y alcobas vacías,
Para no comprarla
Con bisutería,
Ni ser el fantoche
Que va, en romería,
Con la cofradía
Del santo reproche,
Tanto la quería,
Que, tardé, en aprender
A olvidarla, diecinueve días
Y quinientas noches.
Con mis labios lentamente abro los tuyos,
Con mi  lengua ardiente voy  jugando…
Confundiéndonos en sabores a menta fresca
Acaricio tu cuerpo entero, mis dedos se deslizan por tu escote
Tus manos aferradas a  mi cintura,  empujan hacia ti.
Tumbados tu sobre mí, abrazas mi espalda con tus piernas
Movimientos suaves, precisos, como agujas de reloj
Son caricias que se confunden en juego sexual
El ritmo lo has puesto tú, y a él me he entregado yo
Pasión de mil pasiones, amor solo de dos
Deseándonos, amándonos, beso a beso
Me miras, sonríes y hablas con susurros
No comprendo lo que dices,
Tus besos en mi cuello son mariposas inquietas
Tus pechos suaves casi sobre mis labios
Mis manos en tus piernas…
No me das tregua mujer, me matas lentamente
Con el arma poderosa  de tu ser
Desfallecemos al unísono, cuerpos húmedos
Deseosos de lo que nos sobra y compartimos
Amor de tu amor, pasión de mi pasión.

jueves, 30 de diciembre de 2010

TU DERRUMBE DE AMOR

Ven, que el amor -ya beso- se me adentre
en ese inconfundible aliento, pura
insinuación, efluvio que me augura
que será fuego todo lo que encuentre.

Ven, que el amor más puro se me centre
en esa ensortijada gracia oscura,
cárcel de luz, recóndita angostura
y capitel airoso de tu vientre.

¡Oh surco de rubíes que sostienen
las dos altas columnas de tu templo,
que a mí también como a Sansón me tienen!

Vuelca ya sobre mí Pat tu arquitectura,
tu derrumbe de amor y claro ejemplo
de la más catastrófica hermosura.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Gracias por los momentos compartidos,
por los sentimientos despertados,
por lo escrito y lo pensado,
porque simplementes estuviste presente
dejando tu huella.
Ya formas parte de mi entorno
eso me reconforta, sin importarme lo virtual
saberte presente es primordial
quizás el destino nos cruce
para conocernos en lo real.
Próspero 2011, amor y paz...
charlyelduro.

Sobre tu piel desnuda.

Junto a un cuerpo tendido que respira
lento, duerme tal vez, o sueña
bajo la azul penumbra de la tarde,
llevo mi tacto y siento tu latido: no mármol: piel,
estremecida piel que se retira y vuelve,
y sonríe despacio diciendo su sorpresa.

Yo noto cómo fluye:
este cuerpo es un río donde mojé mis manos
hace tiempo, viajero
en los frágiles días del calor, cuando la carne es sólo
una huella en la arena que aguarda su milagro;
un río como un cuerpo que baja de los montes
que nunca alcancé a ver, y llega, y suena.
y arrebata a las horas su presencia de espuma.

Tocar, tocar un cuerpo,
abrazar una sombra cuando la lluvia acaba,
anhelar unos ojos grandes como la luz,
morir por fin desnudo mientras el viento arrastra las promesas:
A tantas cosas diferentes
dimos nombre de amor, tantas mareas
arribaron sin ansia a la dicha secreta de los muelles.
(Tanto camino en que encontrar la carne.)

Por qué decir ahora
que este cuerpo es el tuyo?
Tendida junto a mí, tu corazón palpita,
miro tu rostro y muda me contemplas,
sonríes una vez, paso mi mano
sobre tu piel desnuda, y nos perdemos
en un río de formas y distancias.

Flor en abierta calentura

Rito de amor, donde la flor se ofrece
al labio acariciante y ardoroso.
Roja herida entreabierta. No hay reposo.
Comienza una agonía. El mar se mece.

Aparece la miel. Desaparece
y vuelve a aparecer. Bebo, amoroso,
con avidez. Y gimes tú. Yo, ansioso,
sigo bebiendo. Hasta la cal florece.

Todo es flor en abierta calentura,
en lenta y apremiante mordedura,
en ascensión y vértigo a la estrella.

Todo un amanecer de vida estalla.
Es la explosión final de la batalla.
¿Lloras aún? ¡Qué dulce miel aquella!

martes, 28 de diciembre de 2010

Autor: Eurídice



Escribiré nuestra historia,
en los pergaminos del cielo;
será la más breve y dulce,
con tu adiós y mi consuelo.

En la pena inmensa de saber,
que el final está latente;
cerrare con llave mi corazón,
para que mi sufrir no me afecte.

Labrare en letras doradas,
el amor que tanto me diste;
lo envolveré en seda plateada,
e imaginare que nunca te fuiste.

En cada amanecer diario,
marco en mi calendario;
las cruces con mi dolor,
como si fuera un preso.

El destino dio su veredicto,
ya se te acabo el tiempo;
es hora de las sombras,
es hora de tu destierro.

Con nuestros corazones,
y la lucha de estar unidos;
tratamos de amarnos cada día,
olvidándonos de esta agonía.

La cuenta regresiva silenciosa,
marca los segundos de tu partida;
te extrañare amor cuando te marches,
te recordare con la ternura infinita.

No me resigno a perderte,
quizás los milagros existan;
pero soy hombre de ciencias,
el azar princesa es pura utopía.

Te recordare mi dulce primavera,
como un amor leal y sincero;
y perpetuare nuestra historia,
amándote con mis mejores versos.