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domingo, 12 de agosto de 2018

Que mierda la muerte y el tiempo...




Cuantas tardes extrañándote a solas

Falta en el aire esa mujer que leía mi mente

Ese ser tan amado y cercano, sin distancias.

En aquellos tiempos yo  no escribía

Hoy me doy cuenta del porqué

Estabas conmigo, eras mi poesía, mi sinfonía

Mi ahogo y desahogo, mi alegría y parte de mi vida

Qué mierda la muerte y el tiempo, una mierda

Flaquea mi confianza y se desvanece mi fe

No te veo, no te encuentro, no estás.

Trato de seguir en este mundo de fantasías

Por los que están conmigo…

Sino…ya estaríamos juntos

Sentados en la tarde que termina

Con aroma a naranjas exprimidas

Sin charlas, solo mirándonos

Como cuando era niño.

Escribí solo porque quiero estar más cerca tuyo

Te echo de menos

Me ahogo en tu ausencia.



Char®



miércoles, 13 de junio de 2018

Feliz día a quienes escriben




Hace mucho tiempo solían dolerme las ausencias 
Me duelen las presencias 
esas cobardes presencias vacías
Yo me deleito junto a quienes me acompañan
Para poder escribir libre,
un poco hoy otro poco mañana,
cuando presiento que algunas cicatrices
se calman, 
no cierran,
se ahogan en el trago de vino tinto
y el rocío frío de otoño
que adormece a los grillos del alma.
Felices los que escriben.

Char®.

lunes, 28 de mayo de 2018

Algún día, quizá...




Alguna madrugada ya no será  para mí,

ya no habrá más sombras ni soledad envolviéndome,

algún día ya no escribiré desde el recordarte siempre,

desde el mirarte en las nubes emigrantes de mi cielo.

Siempre me propongo no amar a pesar de la distancia,

pero cómo no hacerlo si eres la cuerda de mi corazón,

eso que da movimiento sin pensar en la razón,

eres trino de treinta y un pájaros en cada despertar.

Cuando abro los ojos pensando si podré verte…

me entumece el frío de mi cama hasta paralizarme,

y quiero convertir la lámpara de luz en tu mirada,

y sentir tus dedos acariciándome la cara.

Algún día iré al mundo real y dejaré allí las comparaciones,

arrojaré con fuerza al abismo del sufrimiento las metáforas,

y cada pulsación de mi loco corazón será un aletazo,

en mi vuelo ilusionado que busca el perfume tuyo.

Si es que aún conservo alma, quiero que huela a ti,

lo que resta de mis hombros cansados, esperan  tu abrazo,

mi boca no quiere besos, quiere la carne de tu labios,

algún día lloraré donde lloran los enamorados.

Y volveré seco de lágrimas amargas derramadas

lleno de sueños con forma de tus pies descalzos,

y volverán las madrugadas y dibujaré tu mirada,

en las letras impensadas que sangran tinta enamorada.

Y escribiré que retiro lo antes escrito,

porque  nada puede detener mi  instinto,

el de vivir esperando escuchar tus brazos posándose en mis hombros,

y mi mirada extraviada en tus ojos…temblando de asombro.

Algún día, algunas madrugadas,  el frío y la soledad,

mi cama y tus caricias, el abismo del sufrimiento y las metáforas,

todo eso no será nada…porque todo se transformará en dulce suspiro,

seremos tu y yo desnudos, boca y beso, esclavos de nuestro amor  desesperado,

arropados con la brisa del otoño, derritiéndonos en el sol de verano,

siempre calientes, con la primavera floreciendo en cada beso robado.

Algún día escribiré que mi invierno llegó con la bendición

de tu cuerpo desnudo durmiendo en mi regazo,

algún día escribiré que jamás busqué tu amor

que tan solo llegaste así, así como sale el sol

para dar vida a mi ser que moría famélico de amor.

Algún día, alguna madrugada quizás,

seremos tú y yo, contando los agujeros que dejaron

las espinas  del  tiempo y la distancia clavadas en cada corazón,

ahora cerradas para siempre, benditas heridas de vehemencia .

Prefiero sufrir mil años por amor y que me recuerdes,

y no ser polvo de olvido, no ser un tibio amor,

O frío o caliente, siempre con perfume a tentación,

siempre expectante al movimiento de tus labios,

a tu mirada provocadora, a tu sexo, a tu invitación.

Alguna madrugada ya no tendré la mirada perdida

algún día me verás de frente y sin hablarte

te desnudaré el alma

y en ese instante

escribiremos entre gemidos poemas nuevos

hasta quedar exhaustos de esos deseos nuestros.

Quizá...alguna madrugada pueda respirar tu aliento

y abrazarte de espaldas y dormirnos al mismo tiempo

hasta que nos despierte nuevamente el deseo.



Char®

jueves, 25 de enero de 2018

Desde hace tanto tiempo...quizás 2184 días


ya no habrá más sombras ni soledad envolviéndome,

algún día ya no escribiré desde el recordarte siempre,

desde el mirarte en las nubes emigrantes de mi cielo.

Siempre me propongo no amar a pesar de la distancia,

pero cómo no hacerlo si eres la cuerda de mi corazón,

eso que da movimiento sin pensar en la razón,

eres trino de treinta y un pájaros en cada despertar.

Cuando abro los ojos pensando si podré verte…

me entumece el frío de mi cama hasta paralizarme,

y quiero convertir la lámpara de luz en tu mirada,

y sentir tus dedos acariciándome la cara.

Algún día iré al mundo real y dejaré allí las comparaciones,

arrojaré con fuerza al abismo del sufrimiento las metáforas,

y cada pulsación de mi loco corazón será un aletazo,

en mi vuelo ilusionado que busca el perfume tuyo.

Si es que aún conservo alma, quiero que huela a ti,

lo que resta de mis hombros cansados, esperan  tu abrazo,

mi boca no quiere besos, quiere la carne de tu labios,

algún día lloraré donde lloran los enamorados.

Y volveré seco de lágrimas amargas derramadas

lleno de sueños con forma de tus pies descalzos,

y volverán las madrugadas y dibujaré tu mirada,

en las letras impensadas que sangran tinta enamorada.

Y escribiré que retiro lo antes escrito,

porque  nada puede detener mi  instinto,

el de vivir esperando escuchar tus brazos posándose en mis hombros,

y mi mirada extraviada en tus ojos…temblando de asombro.

Algún día, algunas madrugadas,  el frío y la soledad,

mi cama y tus caricias, el abismo del sufrimiento y las metáforas,

todo eso no será nada…porque todo se transformará en dulce suspiro,

seremos tu y yo desnudos, boca y beso, esclavos de nuestro amor  desesperado,

arropados con la brisa del otoño, derritiéndonos en el sol de verano,

siempre calientes, con la primavera floreciendo en cada beso robado.

Algún día escribiré que mi invierno llegó con la bendición

de tu cuerpo desnudo durmiendo en mi regazo,

algún día escribiré que jamás busqué tu amor

que tan solo llegaste así, así como sale el sol

para dar vida a mi ser que moría famélico de amor.

Algún día, alguna madrugada quizás,

seremos tu y yo, contando los agujeros que dejaron

las espinas  del  tiempo y la distancia clavadas en cada corazón,

ahora cerradas para siempre, benditas heridas de vehemencia .

Prefiero sufrir mil años por amor y que me recuerdes,

y no ser polvo de olvido, no ser un tibio amor,

O frío o caliente, siempre con perfume a tentación,

siempre expectante al movimiento de tus labios,

a tu mirada provocadora, a tu sexo, a tu invitación.





Char©