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viernes, 15 de julio de 2011

No me expliques con palabras.



Oye luz de mi vida, ya no quiero ni puedo escribir te quiero

Sabes que dentro de mí un amor eterno anidará hasta el ocaso

Y volverá a despertar con el brillo del sol muy despacio

Desperezando las esperanzas, las ganas, los sueños volados

Esos pedazos rotos de cristales mentales que se van con tu ausencia

Mi corazón es tan duro que casi no late, solo golpea con ruido a piedra

Y mi pecho se estremece por el frío de las venas que se apagan

Todo es tan lúgubre, tan difícil, tan amargo y repetitivo

Que ya no sé si mi aire y mi sangre fueron llevados a tu ombligo

Al límite donde tu cuerpo se parte a la mitad de mi castigo

Donde arriba me alumbra la promesa, lo inalcanzable, el secreto de tu mirada

Y de abajo sucumbe como flor abierta tu parte de mujer deseada

Estoy a la mitad de todo y a la mitad de la nada, gris eterno caricias vagas

Cuando siento que llegas a mí, veo tu sombra que se marcha

Eres y no eres, me das y no me alcanza, me quitas y me destrozas

No comprendes que los ojos del que te ama también moja la almohada

Lágrimas que se escapan y evaporan, agua salada que me baña

Es que nada me alcanza de ti mujer, luz, enamorada, mujer dos veces enamorada

Multiplico siete mil formas de tu forma por otras siete mil formas de placeres

Y de resultado solo obtengo tu nombre, tus besos guardados, tu olor

Tus hombros de seda, tus pies descalzos, tus manos en mis manos

Obtengo el resultado de lo que no tengo, lo que tortura, lo que urge y me vuelve despiadado

Porque golpea más fuerte el trozo de piedra que tengo en el pecho a la izquierda

Resabios de unos latidos que eran de un corazón vivo, rojo, caliente…ahora partido

Devuélveme la consistencia de mi carne con un beso de tu lengua que arde

Devuélveme mi aliento con suspiros amorosos de tu profundo adentro

Devuélveme la causa de mi muerte lenta por tus insinuaciones y tu existencia

Fundaméntame qué es la vida sin el sonido de tu risa, sin el movimiento de tus piernas

No me expliques nada con palabras, recuesta tu cabeza, mi pecho es tu almohada

Hablarán mis manos en tu pelo y mi boca le contará  secretos a tu cuello coqueto

Quédate así…en silencio, hasta que nos despojemos de la poca ropa que tenemos

Y desnudos, encimados, ardientes y suplicantes, presurosos de un deseo latente

Olvidemos en el colchón las esperas, los tiempos, las distancias, lo de siempre

Las huellas de mi espalda, tus rodillas y ecos de jadeos aún calientes

Serán el óleo de una tela a pintar por tu recuerdo…cuando me desees.


Char…libre, sin registro.

1 comentario:

  1. infinitas gracias insigne escritor y poeta por hacernos confidentes de tus bellisimas y profundas letras, un besin de esta amiga admiradora.

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